jueves, 23 de diciembre de 2010

Perdiendo el Miedo

Quienes han leido a Stephen Covey (conferencista en temas de liderazgo y autor de los 7 habitos de la Gente Altamente Efectiva entre otros libros) se habran percatado de la forma en la que sin decirlo ni mencionarlo usa la tematica religiosa dentro del contexto empresarial. Desde el clásico y fundamental "Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios" o mejor dicho, no uses el dinero de los impuestos para tus gastos personales, en el fondo, el evangelio tiene mucho que ver con las nuevas teorias empresariales que hacen énfasis en, por ejemplo, dar un buen trato a los empleados, hasta colaborar con los clientes proporcionando un servicio excelente o personalizado, similar a andar una milla extra.

Pero un tema que todo entrepreneur tiene que vencer es el miedo al fracaso. Aun cuando uno tome una serie de precauciones, estudios de mercado, planes de negocio, encuestas, etc. es natural que exista una gran incertidumbre al iniciar un negocio. Uno no sabe si su producto tendra éxito o no, si se pagarán los gastos de inversión, las cuentas que se acumulan, los pedidos que no llegan, en fin, todo es valle de tinieblas y se requiere ejercer mucha fe. Los que tienen fe en un ser superior, pues pueden apoyarse en la misma para iniciar el viaje, pero no se confundan, lo que quiero decir es que "A Dios rogando y con el mazo dando."

Un aspecto fundamental para tener la fortaleza de embarcarse en la creación de una empresa es ciertamente encomendarse a una fuerza superior y aceptar que por más buenos que seamos, no lo sabemos todo y que estamos llenos de defectos que pueden nublar nuestro juicio. Necesitamos serenidad y ayuda superior para aceptar que podemos fracasar y pedir ayuda a lo alto.

La mejor forma de obtener fortaleza es primero reconocer nuestras debilidades, y esto pasa no solo por un tema material sino espiritual. Imaginese inicar un viaje largo en automovil sin revisar si el vehiculo tiene alguna debilidad, es decir, si tiene suficiente gasolina, si al aceite necesita cambiarse, si hay suficiente liquido de frenos, si las luces funcionan, si la dirección de las llantas y ellas mismas estan bien, etc. Imaginese que uno "asume" que todo esta bien sin mayor revisión, se encomienda a Dios y se lanza al viaje sin mas. Si el vehiculo falla, hay quienes tienen el cinismo de culpar a Dios por su mala fortuna y no reflexionan en que todo proyecto, viaje o aventura requiere de planificacion a fin de reducir el riesgo de error o en este caso de accidentes. Dejemos lo imprevisible a Dios (y alli deberia estar el temor que la fe puede vencer) en términos jurídicos esto se llama "Actos de Dios", pero todo lo previsible está en nuestras manos y debemos hacer nuestra parte para reducir la incertidumbre y el miedo, es decir, ser diligentes y no negligentes, como aprendemos en la parabola de las diez vírgenes. Y esto, es toda una ciencia.

Lo mismo para iniciar una empresa, el proceso de revisar si el vehiculo esta listo para el viaje se llama "plan de negocios" y aunque el plan de negocios pueda ser hecho por expertos y pronosticar un negocio exitoso, nada quita que el negocio fracase por factores externos a nuestro control (Actos de Dios). Podemos haber revisado minuciosamente el automovil antes del viaje y que a los cien metros del inicio o del final pues nos choca otro carro.

Estadisticamente, el mejor de los planes puede fracasar, pero el porcentaje de fracaso es mucho menor entre aquellos que tienen un plan de negocios elaborado profesionalmente y los que no lo tienen.

Asi que tomemos la decision: podemos quedarnos en casa y no avanzar, o lanzarnos al viaje acompañados de una buena oración, o podemos revisar si el vehiculo esta listo para el viaje y luego hacer la oración para iniciar nuestra aventura calculada hacia un destino mejor. Se les ocurre parabolas o enseñanzas sobre planificación que se deriven de los libros sagrados con los que contamos. (Nota mental, hacer una lista de dichas parabolas)

A vuestro éxito!!!

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